«El mindfulness en el Ejército puede encajar si comprendemos el estrés de los militares y actuamos de manera científica» Isaac Carmona

Hablamos sobre mindfulness en el Ejército con el psicólogo Isaac Carmona, doctorando de la Universidad Jaime I que trabaja en la creación de un protocolo de entrenamiento para las Fuerzas Armadas basado en el programa Mindfulness-based Mental Balance, desarrollado por su director de tesis Santiago Segovia. 

Isaac Carmona es psicólogo, graduado con Mención en Psicología de la Salud e Intervención en Trastornos Mentales y del Comportamiento. Máster Oficial en Terapias Psicológicas de Tercera Generación, y Trained MSC Teacher por el Center for Mindful Self Compassion de la Universidad de California en San Diego. Es director y fundador de Kindful Psicología y Mindfulness, y ejerce como docente e instructor de mindfulness en diversos centros especializados en psicología. Es  miembro de AEMind y actualmente trabaja en su tesis doctoral basada en la creación de un protocolo de entrenamiento mindfulness en el Ejército, bajo la dirección de Santiago Segovia y Azucena García Palacios en la Universidad Jaime I de Castellón.

¿Cómo conociste el mindfulness? Háblanos de tu experiencia desde entonces.

La primera vez que escuché hablar de mindfulness fue en un curso de inteligencia emocional, cuando cursaba primero de Psicología. El profesor estaba hablando de coaching para emociones y mencionó la herramienta mindfulness. Me llamó la atención. En otra asignatura de tercero volvieron a nombrar la técnica y decidí leer el manual de Vicente Simón. Al principio tenía resistencia, pero con la práctica me liberé de los prejuicios y descubrí que era efectiva. En ese momento comienza mi práctica personal.

Durante mi último curso de carrera, hice mis prácticas en una clínica donde aplican las Terapias Psicológicas de Tercera Generación, que incluyen mindfulness como herramienta fundamental. Yo por aquel entonces era militar, y un día, hablando con el director de la clínica le comenté mi idea de hacer una charla sobre mindfulness en la base, y nos dimos cuenta de que no había nadie que lo pudiera hacer, no se estaba trabajando en esa línea. Este hecho sembró en mí la semilla para desarrollar esta investigación.


«En el departamento de Inteligencia Militar conocí la vida en el Ejército en profundidad y detecté una necesidad»  


Y entonces decidiste pasar a la acción.

Al año siguiente, comencé el Máster Oficial en Terapias Psicológicas de Tercera Generación en la Universidad Internacional de Valencia, del que Vicente Simón había sido profesor, con la intención de orientar mi carrera hacia la investigación para desarrollar un programa de mindfulness aplicado a las Fuerzas Armadas. Le cuento mi idea de tesina a la directora y le digo que quisiera tener como profesor a Simón. Ella le traslada mi inquietud y orientación, y finalmente, Vicente Simón y Santiago Segovia dirigen mi tesina. A lo largo de ese año, me formo como instructor de MSC realizando el Mindful Self-Compassion Teacher-in-training del Center for Mindful Self-Compassion de la Universidad de California, en San Diego. Presento mi tesina de máster y comienzo mi tesis doctoral bajo la dirección de Santiago Segovia y Azucena García Palacios, tomando como base el programa creado por Segovia, Mindfulness-based Mental Balance, para así adaptar el protocolo de entrenamiento mindfulness a las necesidades del personal de nuestras Fuerzas Armadas.

¿Cómo llegas al Ejército? Háblanos de tu experiencia.

Estudiaba historia en Sevilla, aunque lo que en realidad me gustaba era la psicología. En segundo me alisté en el Ejército, y después de pasar por la Academia de Infantería en Toledo, me destinaron a la Brigada de Infantería Mecanizada “Guzmán el Bueno” X, donde trabajé como soldado desde el 2007 hasta el 2016. A los dos años me pasaron a la Compañía de Inteligencia Militar y eso me permitió empezar a estudiar, puesto que se trata de un trabajo más intelectual, de oficina. Allá valoraban que estudiara Psicología. Tenía más contacto con los Mandos, conocí a la gente que va de misión, la vida en el Ejército en profundidad y detecté una necesidad.


«En el Ejército no hay una preparación psicológica adecuada. No hay instrucción para mantenerse equilibrado. Esto provoca el llamado efecto burnout»


Mindfulness en el Ejército

Práctica de tratamiento de heridos de combate en Besmayah. Foto: EMAD. Fuente: Ministerio de Defensa.

¿Cómo puede ayudar el mindfulness a un militar?

El estrés de las Fuerzas Armadas puede dividirse en dos categorías, que pueden solaparse en función de las características del trabajo desempeñado por el militar. Por ejemplo, las funciones que se realizan en Territorio Nacional o en una Base Internacional (por ejemplo, guardias, Maniobras, entrenamiento físico y táctico, etc.) dan lugar al estrés de carácter operacional. Por otro lado está el estrés de combate. En ambos casos hay carencias, no hay una preparación psicológica adecuada. En el día a día militar no hay instrucción para mantenerse equilibrado. Esto provoca en el cuerpo el llamado efecto burnout. Y de cara a una misión internacional sucede lo mismo, se realiza una charla por parte del gabinete de Psicología Militar que dura unas horas; no es una intervención realmente efectiva. En otras palabras, no hay una estrategia de intervención en las Fuerzas Armadas. De hecho, actualmente están trabajando en un protocolo de resiliencia que toma como referencia el Programa de Psicología Positiva de Martin Sheligman. Sin embargo,  ya en EEUU se demostró que no funcionaba. Nuestra propuesta sería darles herramientas que funcionen y que se pueden practicar con regularidad, dos o tres días a la semana, no sólo cuando salgan de misión.

¿Se puede entrenar nuestra resistencia al estrés? 

Cuando el estrés se mantiene en el tiempo vas quemándote poco a poco. El entrenamiento psicológico no busca no tener estrés, ni dejar de sentirlo, sino encontrar la forma de mantenerlo dentro de un margen adecuado, lo que llamamos la alerta en calma. Esto permite funcionar de manera adaptativa, conservando la capacidad de control consciente de la conducta. Hay que estar activado, pero sin salir de la ventana de tolerancia. Por ejemplo, en la guerra de Irak, vimos el caso de militares que maltrataron a rehenes, una respuesta irracional producto del estrés excesivo.

Define el término control. 

Hablamos de control cuando el individuo realiza conductas intencionales, voluntarias. Una vez que hemos salido de la ventana de tolerancia, la parte más antigua de nuestro cerebro toma los mandos de la conducta y ya somos pura emoción, actuando de manera automática y sin la participación de nuestra capacidad de razonamiento.


«El entrenamiento psicológico no busca evitar el estrés, ni dejar de sentirlo, sino encontrar la forma de controlarlo, lo que llamamos la alerta en calma»


¿Lograr una alerta en calma significa llegar al punto de tener una amenaza elevada y ser capaces de mantener el control?

Exacto. Por ejemplo, una unidad que está combatiendo en una zona urbanizada o que recibe el ataque de un dispositivo explosivo Improvisado, tiene que estar alerta y serena, en calma. Debes seguir teniendo los mandos de tu conducta, aunque haya un compañero herido, tienes que seguir las órdenes de tu mando, asegurar la situación y no dejarte llevar por tus impulsos.

El secreto del control no se basa en el endurecimiento psicológico, sino en ganar flexibilidad. Esto es un cambio de paradigma. ¿Cómo se lleva?  

Hacerles cambiar la manera de pensar es complicado. Las Fuerzas Armadas se centran en endurecerse y eso les lleva a una situación de agotamiento y burnout. Si se expone de manera científica y seria, si conocemos y comprendemos su estrés, creo que sí puede llegar a encajar un programa mindfulness en el Ejército. Hay militares muy reticentes, está claro, pero en otros muchos puede tener buena aceptación, sobre todo cuando lo practiquen y vean los resultados.


«Si se expone de manera científica y seria, si sabemos y comprendemos su estrés, creo que sí puede llegar a encajar un programa mindfulness en el Ejército»


Utilizas como metáfora el árbol que es robusto y a la vez flexible para referirte a cómo debe de ser la mente del combatiente.

El endurecimiento psicológico lo que hace es enseñar a, por decirlo de alguna manera, apretar los dientes hasta que ya no puedas más. El problema es que esta actitud mantiene al sistema nervioso en un estado de activación que fácilmente puede llevar a que el militar se salga de su ventana de tolerancia. En el ejemplo del árbol, lo que sucedería es que ante un temporal muy fuerte, el tronco y las ramas se pueden partir. La flexibilización lo que busca es que el combatiente reconozca su estado de activación, momento a momento, y pueda regularla de manera consciente, manteniendo al sistema nervioso en un nivel de activación óptimo y equilibrado, flexible. El militar debe contar con herramientas para cuidarse, ser resistente a la adversidad reconociendo cuándo su estado de activación puede volverse perjudicial. Los psicólogos de Sanidad Militar entienden que el secreto no es el endurecimiento, sino la flexibilización, pero lo complicado es hacer llegar este mensaje al resto.


«El secreto para trabajar la mente del combatiente está en la flexibilización no en el endurecimiento»


Mindfulness en el Ejército - AEMind

Adiestramiento de combate en zonas urbanas en Besmayah (Irak). Foto: EMAD. Fuente: Ministerio de Defensa.

Mindfulness permite ampliar las capacidades del cerebro del combatiente para afrontar determinadas adversidad y exigencias. La finalidad es mejorar su rendimiento pero, ¿también le ayuda a nivel personal?

En mi tesina sobre mindfulness en el Ejército hay una parte que se dedica a la vida en familia. El aspecto personal es fundamental, ya que el burnout puede llegar a pasar factura en el terreno personal y familiar, llegando, por ejemplo, a situaciones de divorcio. Por otro lado, las Fuerzas Armadas consideran que sus miembros deben ser un modelo para la ciudadanía, por lo que la calidad humana es fundamental. Esto último es un trabajo relacionado con la bondad y la compasión, algo muy interesante en el terreno personal o civil, aunque en el terreno militar tenemos ciertas dudas sobre su aplicación, ya que cultivarlos explícitamente quizá pudiera impedir el correcto cumplimiento de sus funciones en determinadas ocasiones. Hay ejemplos, como el Bushido o el Código de Caballería, donde se practica un tipo de compasión que consiste en dar una muerte rápida y digna al enemigo. Cuando estás en guerra, esto puede ser una forma de la compasión. No obstante, en nuestro protocolo hemos decidido trabajar mindfulness exclusivamente.

EEUU y Reino Unido presentan proyectos políticos para llevar mindfulness a todos los ámbitos de la vida, civil y militar. En España comienza a introducirse. ¿Hay todavía un largo camino por recorrer?

El término mindfulness es cada vez más conocido y utilizado en nuestro país. Creo que esto es una buena noticia, pero se debe utilizar en ámbitos donde se compruebe que funciona y por personas que lo dominen, de lo contrario un uso desmedido puede ir en su perjuicio, pues se devalúa la técnica.


«Nuestro proyecto mindfulness en el Ejército pretende lograr un estado de quietud contrario a la mente ordinaria o modo mental por defecto»


Para ser efectivos, los programas mindfulness deben adaptarse a las características de cada problema, por eso desde la Universidad Jaime I de Castellón estáis trabajando en un protocolo de entrenamiento mindfulness en el Ejército. Háblanos de este trabajo. 

El proyecto mindfulness en el Ejército toma como base el Nivel 1 del programa Mindfulness-based Mental Balance de Santiago Segovia. Dedicaremos 8 semanas al cultivo de la serenidad y el estado de consciencia mindful con el objetivo de equilibrar la atención. Esta práctica se desarrolla a lo largo de 12 etapas, destinadas a lograr un estado de quietud contrario a la mente ordinaria o modo mental por defecto. De manera muy resumida, comenzamos utilizando el ciclo respiratorio como soporte de la atención, concentrándonos progresivamente más en la exhalación, hasta alcanzar y tomar consciencia del estado natural de la mente, es decir, el vacío y la quietud, lo que técnicamente llamamos “estado de consciencia mindful”. Con esta sencilla práctica ya estamos ofreciendo una herramienta efectiva para equilibrar la activación del sistema nervioso. Por supuesto, este entrenamiento debe ser complementado con psicoeducación sobre el estrés operacional y de combate y cultivo del bienestar personal, de tal manera que se adapte a las necesidades de la población militar.