Entrevista con Ramón Bayés

El pasado 25 de noviembre, la Asociación AMyS (Asociación Mindfulness y Salud) organizó una conferencia, que tuvo lugar en la sede de la Universidad Menéndez y Pelayo de la ciudad de Valencia, con el título: “Tiempo y Sufrimiento”, que corrió a cargo del profesor Don Ramón Bayés.

  Ramón Bayés es Profesor Emérito de la Universidad Autónoma de Barcelona. Doctor Honoris Causa en Psicología por la Uned y Asociado de honor por el Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana y la Asociación Viktor Frankl. Psicólogo de larga trayectoria, ha venido desempeñando su labor a través de los años en áreas distintas de la psicología como son la psicología experimental, social, jurídica, para finalizar desde hace ya muchas décadas centrándose en la psicología de la salud, concretamente en sus aplicaciones a la oncología, sida, envejecimiento y cuidados paliativos. Es decir, aquéllos campos que nos obligan a enfrentarnos con el sufrimiento y la muerte. Es autor de numerosas publicaciones, destacando entre ellas, su último libro “El psicólogo que buscaba la serenidad. Sobre la felicidad y el sufrimiento.” (Barcelona: Plataforma editorial, 2010).

    Escuchar a este profesor, es escuchar sabiduría y verlo es ver reflejada la bondad y la sencillez. No podemos dejar pasar la ocasión al  encontrarlo y escuchar su conferencia, sin pedirle que nos brinde la posibilidad de recoger sus pensamientos y enseñanzas, a través de esta entrevista, a lo que accede con esa amabilidad afectiva que le caracteriza.


AMyS.- En su conferencia ha hecho muchas veces referencia a conceptos, actitudes y valores que son afines a Mindfulness. ¿Cuál es su opinión sobre la práctica de Mindfulness?

R.B.-  A mi juicio, el mindfulness ha conseguido sintetizar una forma de  planteamiento y acción que, en el fondo, se encuentra en todas las culturas. Nadie ha vivido nunca en el pasado ni en el futuro. Lo único que tenemos es el presente. Es preciso vivir el aquí y el ahora tan plenamente como sea posible.

AMyS.- Nos ha hecho reflexiones muy importantes y profundas sobre la persona y el tiempo ¿podría explicarnos como tenemos que entender el concepto de persona?

R.B.– La persona no tiene “res extensa”. El cuerpo, el cerebro, las interacciones con otros individuos, la familia, la sociedad, el país, son elementos que permiten que la persona exista pero no son la persona. La persona pertenece a otra categoría; la persona es su biografía en curso. La persona es el viaje.

AMyS.- Y en lo referente al tiempo, ¿de qué clase de tiempo estamos hablando? ¿hay varios tipos de tiempo? ¿medimos todos y en todas las ocasiones por igual el tiempo?

R.B.- Existen dos tipos de tiempo. El tiempo objetivo, el tiempo de los relojes, las agendas y los calendarios, que permite que la sociedad funcione, que existan horarios de trenes y aviones, escuelas, universidades y trabajo, se trata de un tiempo que es igual para todos; y el tiempo subjetvo, emocional, que lo valoramos por lo que tarda en pasar. Así, una hora puede parecernos muy corta cuando estamos con la pareja o buenos amigos, y un minuto ser eterno si estamos pendientes de un diagnóstico de cáncer.

AMyS.- ¿Qué relación existe entre el tiempo y el sufrimiento?

R.B. – Los tiempos de espera son tiempos de sufrimiento. Cuanto más importante e incierto sea para nosotros lo que esperamos  (conceptualmente da igual que sea el nacimiento de un hijo, una primera cita o el resultado de un partido de futbol), más sufrimiento habrá.

AMyS.- ¿Cuál es su opinión sobre la sociedad de nuestros días, qué conflictos presenta y que puede proponerse para mejorarla?

R.B. Nuestra sociedad se encuentra inmersa en la cultura de la velocidad. Rápido, cada vez más rápido. Es preciso lentificarla, no buscar tanto lo inmediato, que una vez conseguido nos deja el vacío, como lo valioso que nos acerca a la serenidad. No perseguir tanto los valores intercambiables, es decir aquellos que sólo tienen valor (como el dinero) por su valor de cambio, por los intrínsecos, que tienen valor por si mismos (amor, solidaridad, belleza, etc.)

AMyS.– Si las personas buscamos siempre la felicidad ¿porqué cree que es tan difícil encontrarla? ¿Por qué hay tanta gente tan infeliz?

R.B. Porque la buscamos por caminos equivocados.

AMyS.- ¿Cuál cree que son las principales causas del sufrimiento de las personas?

R.B. – Esencialmente el sufrimiento se produce por tres factores interactuantes: a) Percibimos una situación o acontecimiento como una amenaza para nuestra existencia biológica o psicológica; b Nos sentimos impotentes, sin recursos, para hacerle frente; y c) Por circunstancias diversas, tenemos un estado de ánimo  angustiado o deprimido. Pero la vida es cambio y, en el viaje, el sufrimiento es susceptible de ser aliviado.

AMyS.- Diría Ud. que hay una crisis de valores en la sociedad actual? ¿fomenta esta sociedad los valores intrínsecos de las personas?

R.B. El mundo occidental prioriza los valores instrumentales. La crisis económica actual, que tiene su raiz en el enriquecimiento inmediato de unos pocos a costa del sufrimiento intenso y prolongado de muchos, es buena prueba de ello.

AMyS.- ¿Qué podemos hacer para llevar algo de felicidad a los que sufren?

R.B. -El secreto, a mi juicio, radica en la empatía, la generosidad, la hospitalidad y la compasión.

AMyS.- ¿Qué podemos ofrecer a los ancianos en su última etapa de vida, a los enfermos terminales?

R.B. -Presencia, silencio, escucha activa y validación de su vida.

AMyS.- Los tiempos de espera están presentes con continuidad en nuestras vidas, y nos causan sufrimiento. ¿Cómo escapar de la angustia que representan?

R.B.– El mindfulness nos puede ayudar a ello. Tras la pérdida, por ejemplo, es preciso ayudar a la persona a pasar de la rumiación del presente de las cosas pasadas a la vivencia del presente de las cosas presentes.

AMyS.- ¿Por qué es tan importante para nuestra felicidad vivir en el aquí y en el ahora?

R.B. Porque es lo único que tenemos.

AMyS.- En su exposición ha resaltado una preciosa y profunda frase de Eric Cassell, que merece ser repetida “los que sufren no son los cuerpos, son las personas”. ¿Podría ofrecernos sus pensamientos desarrollando la misma?

R.B.– Lo siento; no puedo. Creo que la frase es valiosa por si misma. Profundizar en ella es suficiente para cambiar la vida.

AMyS.- Como conocedor de Mindfulness o Atención Plena,  ¿que destacaría de esta práctica y que cree que puede aportar Mindfulness a nuestra sociedad?

R.B. -Serenidad.

AMyS.-Cuando nos habla de validación compasiva de la biografía de la persona que se acerca al final de la vida, a que se está refiriendo y porque la considera tan importante?

R.B. – Albert Camus, que creía que la vida no tenía sentido y se pasó la vida luchando para encontrarle uno, en “El mito de Sisifo” nos dice: “No hay más que un problema filosófico verdaderanente serio: el suicidio. Opino en conscecuencia que el sentido de la vida es lo más apremiante”. La persona necesita encontrar un sentido a su vida; que la misma ha servido para algo.

AMyS.- Por último, queríamos darle nuestras gracias más sinceras por sus palabras,  por la sencillez y afectividad con qué las comunica, y por haber despertado en nosotros la bondad amorosa que nos es tan necesario cultivar. Y especialmente queríamos agradecerle la exposición de una de las últimas imágenes: esa mano anciana cogiendo y sujetándose en esa otra mano joven. Esa unión  de generaciones  que transmite grandes emociones y hace reflexionar, y que deseamos que haga también amar. Gracias por todo ello, profesor.

Por: Vicenta Orriach Navarro