Entrevista con el Dr. Vicente Simón

Entrevistamos al Dr. D. Vicente Simón Pérez, Catedrático de Psicobiología de la Universidad de Valencia. Psiquiatra y Doctor en Medicina.
Su actividad profesional ha estado desde siempre vinculada a la investigación y su aplicación a la práctica psicoterapéutica. En el campo de la investigación su mayor dedicación la ha ocupado la Psicobiología, y desde hace más de veinte años está interesado en la investigación científica, el estudio de la conciencia y la práctica de Mindfulness y la Compasión, participando en numerosas actividades tanto a nivel nacional como internacional y habiendo escrito varios libros sobre la conciencia y las emociones. Ha publicado la revisión “Mindfulness y neurobiología” en el que recoge los avances más significativos en este campo de investigación, así como coeditor del libro “Mindfulness en la práctica clínica” entre otros títulos publicados. Imparte cursos y dirige retiros y grupos de mindfulness, especialmente a profesionales de la salud mental.

Es socio fundador de AMyS (ahora AEMind), habiendo sido su Presidente durante varios años. Actualmente es el Presidente de Honor de la Asociación. Es un honor poder entrevistarlo ya que representa uno de los principales exponentes nacionales en el campo de mindfulness.

AEMind.- ¿Cómo ve la asociación desde su nuevo cargo?, ¿Cómo ve el presente de AEMind con su actual proyecto y con la incorporación de los grupos de trabajo?

Creo que AEMind ha entrado en una fase de expansión muy interesante y necesaria. La demanda de mindfulness está creciendo en España de manera muy rápida y la reestructuración de la Asociación, con la creación de grupos de trabajo especializados y de grupos AEMind de meditación en diversas ciudades españolas, es la respuesta adecuada a este crecimiento. La nueva presidenta ha sabido ver esa necesidad y le está dando forma, construyendo las estructuras adecuadas para que la asociación pueda cumplir con los fines que le son propios.

AEMind: La asociación ha tenido un recorrido desde sus orígenes hasta la actualidad e imagino que son muchas las personas y las experiencias compartidas a lo largo del camino, ¿Qué ha significado AMyS para usted desde sus inicios hasta el momento actual?

La evolución de AMyS- AEMind ha sido sorprendente. Empezó como un pequeño grupo de personas con intereses comunes y con el deseo de impulsar el desarrollo de la práctica de la meditación, en un entorno en el que hablar de mindfulness era muy novedoso, casi una rareza, que despertaba la curiosidad y, muchas veces, el recelo. Yo viví la ilusión de aquellos comienzos, una ilusión que nos unía mucho a todos los miembros del equipo, que entonces eran muy pocos. No teníamos apenas medios, tan sólo la ilusión y la idea clara de que había que caminar en una dirección determinada.

Mirándolo retrospectivamente, la organización de los cursos de “Mindfulness en la Práctica Clínica”, orientados a profesionales, han tenido una gran importancia para AEMind ya que la han dado a conocer en todo el país como una asociación seria, que apostaba fuerte por la formación de profesionales expertos en mindfulness. Aunque los cursos, en sus comienzos, llegaban forzosamente a pocas personas, su impacto entre los profesionales españoles ha sido muy acusado, otorgando a AMyS-AEMind el reconocimiento que actualmente tiene. Ahora, desde luego, estamos en otra etapa y los cursos han crecido mucho. Los ofrecemos, no sólo en Valencia, sino también en Madrid y Barcelona, de forma que están llegando a un número de personas mucho mayor.

Yo he vivido con ilusión, interés y satisfacción todo este proceso. Dada la evolución tan rápida de la Asociación, pronto me di cuenta de que yo ya había cumplido mi papel como impulsor inicial del proyecto. Así que no dudé en pasar el testigo, cuando tuve la convicción de que Marta Alonso era la persona adecuada para conducir a la Asociación en la fase siguiente de su desarrollo. Por ahora, no creo haberme equivocado.

AEMind: Si miramos hacia el futuro ¿En qué líneas desearía que se desarrollase AEMind?, ¿Cuál es el futuro que le gustaría imaginar para la asociación?

Bueno, el futuro es imposible de predecir. Una cosa es lo que pasa y otra lo que uno desea que pase. Yo veo a AEMind desempeñando un papel muy importante en el desarrollo de todo el movimiento mindfulness, primero aquí en España, y luego, posiblemente, expandiéndose en las dos áreas más afines de nuestro entorno cultural, que son, por una parte, Europa y, por otra, Latinoamérica. Con ambas zonas geográficas nos unen lazos diferentes, pero dichos lazos existen en ambos casos y creo que hemos de impulsar las relaciones en las dos direcciones. Con Europa, porque somos Europa, y con Latinoamérica porque compartimos el idioma y podemos funcionar como un nexo de unión entre los países de habla hispana y los países europeos. Estamos avanzando hacia un mundo globalizado y densamente interconectado, en el que cada uno tenemos un papel concreto que desempeñar.

AEMind: Actualmente, mindfulness aparece cada vez en más ámbitos; educativo, sanitario, empresarial, etc. ¿Cómo ve usted el panorama actual de mindfulness y cómo ve su futuro a medio plazo?

Creo que es lógico y deseable que AEMind se abra a los distintos ámbitos que usted menciona. Mindfulness es un movimiento global de toda la sociedad y, como tal, ha de irse expandiendo por todas partes. Nosotros empezamos por el ámbito sanitario y psicológico, porque nuestra procedencia como individuos era esa. Pero hemos de proyectarnos también hacia otros entornos, como el educativo y el empresarial, que van a ser enormemente importantes en la expansión de mindfulness. Que mindfulness llegue a las aulas y a los niños es importante porque representa el futuro del cambio social. Y el que llegue a las empresas es fundamental e inevitable, porque es el ámbito en que la trabaja la mayor parte de la población y, por tanto, su importancia para el público en general, es enorme.

AEMind: ¿Qué opinión le merece el fenómeno del que estamos siendo testigos respecto al interés creciente de la población en general sobre Mindfulness y la proliferación de centros, personas y asociaciones que se están haciendo eco del mismo?

Ese hecho no hace sino corroborar mi impresión de que mindfulness es un movimiento global, no limitado a sectores específicos de la sociedad, sino que tiene vocación de cambiar al mundo y de crear un hombre nuevo, más inteligente y compasivo a la vez.

Sin embargo, hemos de cuidar la calidad. Muchas veces, el número se consigue sacrificando la calidad y hemos de evitar que esto suceda, al menos en el seno de nuestra Asociación. Hemos de tomar medidas para impedir que la enseñanza de mindfulness se trivialice o se corrompa., por lo que será necesario establecer unos criterios de formación que garanticen un nivel adecuado.

AEMind: Es habitual escuchar que la compasión es necesaria para la práctica de mindfulness, sin embargo se hace hincapié en que no son lo mismo, ¿Qué papel juega la compasión en la práctica de mindfulness?

Actualmente se está comprendiendo que la compasión es una parte integrante de mindfulness. Se puede expresar de otra manera, diciendo que mindfulness, sin compasión, no es mindfulness. Yo creo que el resaltar ahora el papel de la compasión, es parte del proceso natural de descubrimiento y comprensión de lo que es mindfulness, tal como se revela desde la perspectiva de la cultura y de la ciencia occidentales.

Es decir, no es que mindfulness haya cambiado, sino que nuestra comprensión es, cada vez, más refinada y más completa. Y lo que también está quedando claro, es que un entrenamiento específico en compasión es aconsejable, ya que acelera el proceso de desarrollo de este componente tan fundamental. A las técnicas que se utilizan para desarrollar la compasión, se les está llamando “prácticas generativas”, ya que contribuyen a generar en nosotros la compasión, tan indispensable si queremos ser criaturas mindful.

AEMind: ¿Cómo puede ayudarnos la autocompasión a gestionar nuestras emociones difíciles?

Ante todo, decir que la auto-compasión no es algo aparte de la compasión. La auto-compasión es sólo la actitud que resulta cuando no nos excluimos a nosotros mismos de la disposición compasiva que tenemos hacia el mundo en general.

Por otra parte, al reconocer y comprender el sufrimiento, sea el nuestro o el de los demás, lo que se pone espontáneamente en marcha es, precisamente, la compasión. Y es esta compasión (en este caso, auto-compasión) la que tiene la capacidad de curarnos de las heridas que pueden producir las emociones difíciles. De forma muy resumida, podríamos decir que, primero, nos hacemos conscientes de lo que pasa (mindfulness del sufrimiento) y luego, al despertarse en nosotros la compasión y dirigirla hacia nosotros mismos, esa compasión es la que nos va a aliviar el malestar y a restañar las heridas que hayamos podido padecer.

AEMind: ¿Que influencias tiene la práctica de mindfulness sobre la actividad cerebral? ¿Qué nos dicen los últimos estudios sobre los correlatos neurológicos de los pensamientos y las emociones y de lo que sucede en el cerebro cuando se practica mindfulness?

De lo que de momento podemos estar seguros, es de que mindfulness posee la capacidad de activar la plasticidad cerebral y ocasionar cambios funcionales y estructurales en el cerebro.  Al practicar mindfulness estamos reestructurando nuestro cerebro y, por tanto, originando cambios que pueden ser duraderos.

Los cambios cerebrales afectan principalmente a la corteza prefrontal, que es la parte del cerebro que más nos diferencia a los seres humanos de otras especies animales, es decir, la zona que sustenta las capacidades de planificar, anticipar, solucionar problemas, integrar, etc.

En ese sentido es muy importante comprender que la función de mindfulness es facilitar el desarrollo de ese “cerebro nuevo” y de fomentar su integración con las funciones más primitivas, sustentadas por zonas cerebrales filogenéticamente más antiguas.

AEMind: ¿Cuáles son los resultados de la investigación respecto a la aplicación clínica de Mindfulness y Compasión para tratar las psicopatologías?

Este campo se encuentra en pleno desarrollo y, desde luego, es imposible describir en algunas frases la complejidad de lo que está sucediendo. Para sintetizarlo mucho, yo diría que las técnicas terapéuticas tradicionales (más o menos implantadas), se están enriqueciendo con las experiencias y los conocimientos que los terapeutas que practican mindfulness van descubriendo en sí mismos y que, a continuación, aplican a sus pacientes. Lo primero que suele cambiar es la relación terapéutica. Se produce una sintonía con el mundo interno del paciente y éste se “siente sentido”.  Tras un periodo de pruebas, los terapeutas acaban seleccionando aquellas pautas de actuación que se muestran más efectivas para incrementar el bienestar y disminuir la psicopatología de sus pacientes. Lo que sucede es que este proceso, no sólo se da a nivel individual, sino también a nivel de equipos clínicos y de equipos de investigación. El resultado global es que el tratamiento de los pacientes va a ir viéndose influido en gran medida por lo que mindfulness permite, tanto descubrir como modificar, en el comportamiento humano. Asistimos, aquí también, a la progresiva integración de mindfulness en la vida cotidiana, en este caso en la actividad profesional de los psicoterapeutas.

AEMind: Si la compasión y autocompasión, a nivel social nos ayudan a empatizar y colaborar con los demás, ¿Podríamos afirmar que es la receta para promover un cambio social que estimule la cooperación y el grupo o colectivo frente a la competitividad y la individualidad?

Creo que los cambios que mindfulness produce en el cerebro y la conducta de los seres humanos, constituyen el fundamento que nos permite ser optimistas y pensar que la especie humana va a evolucionar en una dirección positiva y ser capaz de evitar su auto-destrucción.  La conductas de cooperación son muy características de nuestra especie y, gran parte de nuestro fantástico desarrollo actual se debe a que hemos sabido unir esfuerzos y colaborar, en lugar de destruirnos los unos a los otros. Las sociedades avanzadas son precisamente aquellas que han sabido canalizar mejor las tendencias cooperativas, en lugar de dejar que triunfaran los impulsos destructivos. Tenemos que velar para hacer que ese delicado equilibrio entre las fuerzas que promueven la cooperación y las que tienden a fomentar la aniquilación, no se rompa de manera irreversible a favor de estas últimas. En mi opinión, la clave reside, precisamente, en fomentar al compasión de la que antes hablábamos. Avanzar en el camino de la conciencia compasiva parece ser la mejor opción para sortear los múltiples peligros que amenazan a la convivencia pacífica entre los seres humanos. Queda mucho por hacer, pero es un camino prometedor, que nos puede ofrecer algo muy valioso y gratificante: el dar un sentido profundo a nuestra vida y liberarnos de la pesada carga del sufrimiento.

Para terminar, nos gustaría agradecerle su amable atención, sus palabras y su tiempo, así como su interés por permanecer en el Consejo de Asesor de la asociación, en su condición de Presidente del mismo, velando por su desarrollo de forma activa. Muchas gracias (Valencia, 8 de noviembre de 2013)