Diario de un novato (2) Aquí y ahora


El periodista Bernardo Carrión se inicia en la práctica del Mindfulness de la mano de AEMind, y en este segunda entrega de ‘Diario de un novato’, nos habla de la experiencia en su primera práctica. La esencia: aquí y ahora.  


Leer ‘Diario de un novato (1) Iniciarse en la práctica del Mindfulness’

En la introducción, Amparo nos explica que el Mindfulness persigue un cambio de actitud vital, aprender a conocerse mejor y ser amables con nosotros mismos a través de la autocompasión (que no es lo mismo que darse pena uno mismo). Para ello, la práctica es fundamental: es conveniente hacerla en grupo, sobre todo al principio, ser consciente de las dificultades que encierra, combinar diferentes tipos de práctica y conseguir incorporarla a nuestra vida diaria.


«Hay que sentir el cuerpo, el aquí y ahora, ser conscientes de nuestra fisicidad»


Para practicar es importante adoptar una postura cómoda. La ideal es sentado en el suelo, con las piernas cruzadas, un cojín debajo de las nalgas, la columna estirada, la barbilla hacia delante y las manos apoyadas sobre los muslos. Mi flexibilidad es la misma que la de una rosquilleta, así que descarto cruzar las piernas para evitar el riesgo de calambre, rotura fibrilar o cualquier otro achaque que podría sufrir alguien como yo, que se dirige hacia los cincuenta a velocidad máxima. Los que somos rígidos podemos meditar sentados en una silla, pero también en un pequeño banco que levanta un palmo del suelo, en el que colocas las posaderas y por debajo del cual has de pasar tus piernas. Y yo quiero probarlo. Ahora solo sufro dolor en mis empeines, que se duermen durante la práctica. Pero el resto del cuerpo está cómodo.

Suena el gong y comienza la práctica. Amparo nos guía durante la meditación: fijar la atención en una parte o función del cuerpo, que puede ser la respiración (a mí me funciona esto), y anclar allí nuestra concentración. Hay que sentir el cuerpo, el aquí y ahora, ser conscientes de nuestra fisicidad y de que respiramos. No hay que dejar la mente en blanco, porque eso es imposible, pero sí hay que intentar focalizar los impulsos de nuestra mente para que la atención sobre el punto que hemos elegido permanezca durante el mayor tiempo posible. Si entra un pensamiento en nuestra cabeza, no hay que resistirse. Hay que recibirlo, contemplarlo y dejarlo ir para volver a nuestro punto de atención.


«Mindfulness es un camino de largo recorrido y que exige práctica constante»


La primera práctica me ha resultado bastante satisfactoria. He conseguido una buena concentración y apenas ha habido pensamientos que hayan interrumpido mi meditación. Solo me ha distraído el dolor en los empeines, que remite cuando descabalgo del banco de meditar. Amparo me dice que no es malo porque sentir el dolor es parte de la práctica, del aquí y el ahora. La psicóloga nos pide que contemos nuestra experiencia. Las respuestas no son siempre iguales. Una compañera dice que ha sentido ansiedad (ya la sentía antes), otra dice que le ha costado mucho concentrarse y otras coinciden conmigo: ha exprimentado una sensación de paz, placentera y agradable.

No puedo esperar cambios tras la primera sesión. Mindfulness es un camino de largo recorrido y que exige práctica constante. De hecho, uno de los objetivos al iniciarse es llegar a incorporar la meditación a tu vida privada y poder hacer servir esta herramienta para sentirnos mejor. De todos modos, he de confesar que siento bienestar después de la sesión (Amparo las graba y las envía para que podamos repetirlas en casa). He practicado varias veces en solitario: cada vez lo disfruto más, aunque esto es solo el principio.