AEMind Social: ¿Y si me paro? Una intervención con mujeres desde el mindfulness


El primer taller de mindfulness del programa AEMind Social impartido en València del 10 de abril al 19 de junio ha sido todo un éxito. Hablamos con Gloria Remacha, una de sus creadoras, para conocer la finalidad de este nuevo programa, los resultados obtenidos en esta primera edición y saber los beneficios que ha aportado a las alumnas.


¿Cómo surge AEMind Social y con qué finalidad?

AEMind Social surge por diversas motivaciones. Por un lado, AEMind nació con el objetivo de difundir el mindfulness con rigor y profesionalidad. Inició su andadura formando a profesionales para que ellos, a su vez, fueran capaces de transmitir y dar a conocer estas prácticas de acuerdo a unos estándares de calidad y de ética.

Por otra parte, existía el interés de que el mindfulness también pudiese llegar a colectivos que no tuvieran un fácil acceso a estas formaciones y así surgió nuestra propuesta. Somos dos socias de AEMind, Marga Quiñones y Gloria Remacha, que nos hemos formado con la asociación y que deseábamos contribuir con nuestro granito de arena a la difusión del mindfulness entre grupos de mujeres. Para ello, elaboramos un programa de 13 sesiones que fue aprobado por la Junta de AEMind para su implementación de manera altruista.

¿Qué beneficiosa concretos aporta la práctica del mindfulness a las alumnas de este primer curso?

Se trata de una asociación de escasos recursos integrada por mujeres mayores (con edades comprendidas entre los 62 y 81 años) que difícilmente tienen acceso a actividades de introspección, como puede ser un taller de mindfulness. Por ello, ha sido un gran descubrimiento poder poner palabras a lo que les ocurre y lo que sienten. Las alumnas han sido más conscientes de que se pasan la vida cuidando de otros y se ocupan poco de ellas mismas. El taller ha contribuido a poner en común experiencias que se han convertido en un ejemplo más de humanidad compartida.

¿Qué enfoque tiene este curso en particular?

Hemos procurado que tenga un enfoque de género, especialmente en los ejemplos y en los temas a tratar. El programa se titula: ¿Y si me paro? Una intervención con mujeres desde el mindfulness.

¿Cuáles son los aspectos a tratar?

Se trata de un taller de autoconocimiento donde, además de trabajar la atención, se abordan temas tan importantes como nuestras fortalezas, valores, emociones, necesidades, el autocuidado con compasión y nuestras relaciones, así como lo que nos enseña el sufrimiento y la importancia de la gratitud y la alegría de vivir.

 

“Me ha cambiado la perspectiva sobre mí misma y he aprendido a recapacitar, reflexionar y valorar las cosas”

Este curso ha marcado a muchas de las alumnas, que han descubierto una herramienta que les ha abierto la posibilidad de conocerse mejor y de incorporar estas prácticas a su vida cotidiana. Todas hablan de una experiencia “muy positiva”.

“Nos ha hecho darnos cuenta de que a veces tratamos de hacer más de lo que podemos”, confiesa Margarita. Tanto ella como sus compañeras coinciden en señalar que todo lo hacen “en beneficio de los demás y ellas quedan relegadas a un segundo plano”. Encarna saca una conclusión: “Eso no debe ser así. Nos tenemos que dar más importancia a nosotras mismas”.

Buscar el lado positivo de las cosas y aprender de los problemas son dos aspectos destacados que se han trabajado. Lo realmente sorprendente es que muchas de ellas admiten que el taller les ha ayudado a conocerse un poco más y a tener más consciencia de ellas mismas. “Desde que empecé el curso me cambió la perspectiva de mí misma y he aprendido a recapacitar, reflexionar y valorar las cosas”, admite Asunción.

Una alumna que prefiere conservar el anonimato reconoce que ha llorado muchas veces durante las sesiones. “He llorado de emoción. Me cuesta mucho demostrar lo que siento y no lo puedo hacer con todo el mundo, pero aquí sí que lo he conseguido”. Además, “he sentido alegría, tranquilidad y la sensación de estar haciendo las cosas bien. Era una emoción de valorar lo que soy. De sentirme orgullosa y satisfecha”.

El aquí y ahora es otro de los beneficios del mindfulness que más valoran: “Estaba en clase y en ningún otro sitio. Con la cabeza puesta en cada una de las actividades”, añade Carmen. “Lo que hemos aprendido siempre lo tendremos presente en nuestro día a día”, concluyen satisfechas todas las alumnas.

 

¿Cómo se estructura el curso y qué prácticas se desarrollan en sus clases?

El taller es fundamentalmente vivencial. Se comienza con un trabajo corporal consciente, al cual sigue una pequeña explicación sobre el tema a tratar y una práctica de meditación con una indagación posterior.

Hemos alternado prácticas de respiración, de comida consciente, sobre compasión y alegría, de la montaña, etc. También se proponen pequeñas prácticas informales para que a la semana siguiente sirvan de vínculo con el trabajo en grupo.

¿Qué evolución o qué cambios has podido comprobar en las alumnas durante el transcurso de las sesiones?

Se trata de una valoración cualitativa puesto que no hemos evaluado aspectos formales. Las mujeres se han mostrado más atentas y con un buen nivel de compromiso. Hemos tenido una media de asistencia de once mujeres.

Varias de ellas han manifestado que han mejorado su forma de comer, de cepillarse los dientes, mucho más consciente y tranquila. Otras han compartido que ahora se fijan más en los aspectos positivos que antes. La mayoría dice que las sesiones les han ayudado a relajarse, aunque ese no era el objetivo principal.

Se han abierto cada vez más, incrementando el nivel de confianza. Mostraban su alegría por haber podido explorar estas cuestiones desde esta perspectiva ya que nunca lo habían hecho.

Como primer proyecto seleccionado para AEMind Social, ¿se han obtenido los resultados esperados?

Hemos conseguido nuestro objetivo de difusión, es como una pequeña piedra para construir una gran pared.

¿Habrá próxima edición?

Es nuestro deseo retomar el taller después del verano con esta u otra asociación de mujeres para seguir contribuyendo a su desarrollo emocional.