AEMIND estuvo en: Congreso “Mindfulness and Compassion in Psychotherapy and Health Care” Freiburg, Alemania

El Congreso "Mindfulness and Compassion in Psychotherapy and Health Care" Freiburg, Alemania, se ha celebrado el 14-16 de junio de 2013 organizado por la Universidad de Friburgo en cooperación con Arbor Seminare, y con la participación de ponentes como: Kristin Neff, Rick Hanson, Paul Grossman, Paul Gilbert, Britta Hözel, Tania Singer, Steven Hicks, etc.

Para nosotros es un placer compartir el sabor de lo aprendido y vivido con las principales autoridades mundiales en materia de Compasión, como aspecto central de Mindfulness y de rabiosa actualidad como objeto de investigación en este momento. Lo más significativo para nosotros no han sido los datos expuestos, que sin duda son interesantísimos, sino la calidad humana de los ponentes que quedaba manifiesta en sus exposiciones, en la forma de expresarse, de mirar, de comunicar, de reir… Eso no es transmisible pero esperamos al menos que os lo podáis imaginar…

El trabajo de resumir las ponencias nos ha obligado a elegir las cuatro principales que fueron las de Kristin Neff, Rick Hanson, Paul Grossman y Paul Gilbert.

El congreso comenzó el viernes 14 de junio, con una ponencia de nuestra mentora, la Dra. Kristin Neff,  creadora junto con Chistopher Germer del programa de entrenamiento MSC (Mindful Self-Compassion). Su ponencia se titulaba “Autocompasión y Bienestar” La Dra. Neff comenzó su intervención recordando que no existen diferencias fundamentales entre la compasión hacia otros y la compasión hacia uno mismo (o auto-compasión). En realidad, la auto-compasión consiste en no excluirse a si mismo del círculo de la compasión.

La Dra. Neff resumió brevemente los resultados de la investigación sobre auto-compasión que hay en la actualidad. Resaltó que la investigación en este campo está creciendo de manera exponencial desde el primer trabajo que ella publicó en 2003, en el que presentó el test de auto-compasión que lleva su nombre.

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De manera muy resumida, puede decirse que la auto-compasión se asocia a menos psicopatología. A más auto-compasión, menos ansiedad, menos depresión y menos estrés. También se encuentra asociada al bienestar general, a una mayor felicidad y a la satisfacción vital. La Dra. Neff se preguntó si la auto-compasión podía ser aprendida y la respuesta es que, en efecto, es que sí. Mencionó la existencia de programas especialmente diseñados para este fin, como la CFT (Compassion Focused Therapy) de Paul Gilbert, orientada sobre todo al empleo en casos clínicos y el MSC (Mindful Self-Compassion), creado por ella misma y el Dr. Germer, más orientado a la población general. Presentó brevemente los resultados de un estudio preliminar sobre los efectos del MSC e informó de que se encontró un incremento en auto-compasión, en mindfulness, en compasión por los demás y en satisfacción vital. Y una disminución de la depresión, la ansiedad, el estrés y la evitación emocional. Estos cambios se mantuvieron presentes, al menos, durante un año.

Otro tema de interés que trató la Dra. Neff fue la relación existente entre mindfulness y auto-compasión. Explicó que dependía, sobre todo, de cómo se definiera mindfulness, ya que existen diversas formas de hacerlo. Ella tiende a defender la interpretación de mindfulness como un término paraguas que engloba al menos a cuatro conceptos distintos: 
M mayúscula sería la palabra “paraguas” y las cuatro m minúsculas serían LOS CUATRO MINDFULNESS: 

m1: Prestar atención al momento presente sin juzgar.
m2: Cómo nos relacionamos con la experiencia del momento presente (con aceptación o con resistencia).
m3: Cómo nos relacionamos con el que tiene la experiencia (compasión y amor incondicional)
m4: Comprender la naturaleza de la experiencia y del experimentador, lo cual equivaldría a la sabiduría. (reconocer la impermanencia, la irrealidad del ego y de la separación).

Por último, abordó el tema de si vale la pena entrenar específicamente la habilidad de la auto-compasión (m3) o puede esperarse que se aprenda de manera espontánea cuando aprendemos mindfulness. Abogó claramente por el entrenamiento específico, ya que ha visto que la auto-compasión, con un entrenamiento específico, se desarrolla de 2 a 3 veces más que con el entrenamiento en MBSR, y de 4 a 5 veces más que con el entrenamiento en MBCT. El entrenamiento ideal es combinar mindfulness y auto-compasión, ya que ambas se complementan y potencian mutuamente.

A continuación comenzó su ponencia el Dr. Rick Hanson, neuropsicólogo y fundador de “The Wellspring Institute for Neuroscience and Contemplative Wisdom” con la ponencia denominada “Neurobhavana: empleando Mindfulness para tejer la Compasión en el Cerebro”

El Dr. Hanson  comenzó su ponencia preguntándose ¿Por qué es más fácil meditar sobre los sentimientos heridos de lo que es disfrutar de la calidez de sentirse amado? Explicó que nuestro cerebro estaba cableado de tal manera que se desarrolló para aprender rápidamente de las malas experiencias, pero no tanto de los buenas, como mecanismo básico de supervivencia en un mundo lleno de peligros. Se trata de un antiguo mecanismo que se convirtió en el cerebro en un  patrón que a él le gusta describir como  “Velcro” para lo negativo y “Teflon” para lo positivo. Por lo tanto para mantenerse vivos nuestros ancestros, el cerebro desarrolló una "tendencia negativa", que permite el flujo de experiencias positivas a través de él pero como el agua a través de un tamiz. Sin embargo, las experiencias positivas son los bloques de construcción necesarios para la salud, la felicidad y  las relaciones sanas.Sigue comentando que la mente aprende más rápido del dolor que del placer y que se produce una rápida sensibilización de este último a través del cortisol y que el cerebro se encuentra habitualmente en modo reactivo y ansioso. Efectivamente, la mente falla a la hora de alcanzar un equilibrio sostenible basado en:

La Paz (para compensar al Sistema de Evitación)
La Alegría (para regular al Sistema de Aproximación o de Logro)
El Amor/Compasión (para regular el Sistema de Apego)

Sobre la base de la neurociencia y las tradiciones contemplativas, el Dr. Hanson nos muestra cómo superar el sesgo negativo y conseguir esas buenas experiencias para el cerebro, proporcionando las herramientas que necesitamos para sanar viejas heridas, desarrollar nuestros recursos internos y, en definitiva, transformar nuestras vidas. Se trata exactamente cómo registrar las experiencias positivas en la memoria implícita para poco a poco cambiar el paisaje interior de la mente y convertir los estados mentales positivos en rasgos. Propone tres sencillos pasos:

(1) Ayudar a que acontecimientos positivos se conviertan en experiencias positivas.
Se puede hacer esto a través de:
• Prestar atención a las cosas buenas de tu mundo, y dentro de tí mismo. Muy a menudo acontecen en nuestra vida buenos eventos sin que nos demos cuenta de ellos.
Se podría establecer una meta cada día tal como buscar activamente la belleza en el mundo, o signos de cuidado hacia tí o hacia otros, o buenas cualidades dentro de ti mismo, etc
• La decisión de permitirse sentir placer y ser feliz, en vez de ser excesivamente ascético o sentirse culpable por disfrutar de la vida. En particular, se propone abandonar toda resistencia a sentirse bien consigo mismo.
• La apertura a los aspectos emocionales y sensoriales de nuestras respuestas a los eventos positivos, ya que ese es el camino para experimentar cosas. • En otras ocasiones, hacer cosas deliberadamente para crear experiencias positivas para nosotros mismos. Por ejemplo, podríamos asumir un reto, o hacer algo bueno por los demás, o llevar a la mente sentimientos de compasión y cuidado.

(2) Extender la experiencia en el tiempo y en el espacio:
• Mantener la atención en la experiencia positiva todo lo que perdure, sin saltar a otra cosa.
• Dejar que se llene el cuerpo con sensaciones y emociones positivas.
En resumen, disfrutar, saborear la experiencia positiva. ¡Es delicioso!

(3) Sentir que la experiencia positiva está empapando el cerebro y el cuerpo, registrándose profundamente en la memoria emocional.
Se sugiere visualizar que la experiencia se está derramando e introduciéndose en el pecho y la espalda y el tronco cerebral, inundándolos. También podemos imaginar un cofre del tesoro en nuestro corazón.
Es importante tomarse el tiempo para hacer esto: 5 ó 10 ó 20 segundos, manteniendo el cuerpo relajado y absorbiendo la experiencia positiva.
En definitiva se trata de “Take in the Good”, como el dice, es decir, internalizar las experiencias positivas y tomar sus frutos (Paz, Alegría y Amor/Compasión) como método y camino de práctica.

Al día siguiente, sábado, abrió la mañana Paul Grossman (Director del centro de Medicina Psicosomática del Hospital de la Universidad de Basilea y miembro del Instituto de Investigación en Mindfulness de Friburgo) con una ponencia de título muy sugerente “Experimentando lo cognoscible de una manera especial: la bondad y la compasión como parte integral de Mindfulness y de las intervenciones basadas en Mindfulness”.
El  Dr. Grossman define Mindfulness como un acto ético basado en un darse cuenta compasivo y amable de todo lo perceptible. También lo describe como una investigación fenomenológica de la mente y la experiencia humana accesible en primera persona.
Antes de Buddha ya existían formas de entrenamiento mental y no debería olvidarse que en la práctica de Mindfulness subyacen de forma primaria principios éticos. A continuación describe algunas cualidades esenciales de Mindfulness:
a) Intención deliberada de prestar atención a la experiencia del momento presente.
b) Foco lúcido sobre aspectos de investigación activa de la experiencia momento a momento.

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c) Continuidad de una consciencia precisa de la experiencia inmediata momento a momento.
d) Importancia del entrenamiento en Mindfulness y su adquisición gradual.
e) Un estado de consciencia diferente y especial.
f) Interdependencia inherente de Mindfulness con actitudes de apertura, aceptación, amabilidad, curiosidad y paciencia (son el soporte de la cualidad de no juzgar)

A continuación explica que la Aceptación y la actitud de No Juzgar son dos términos no muy bien comprendidos en la psicología occidental a la hora de definir Mindfulness. Tampoco a la hora de explicarlos ni de comprender su complejidad.
En realidad se está hablando de una actitud de incondicionalidad a la hora de percibir, no favoreciendo ni oponiéndose a los objetos de la consciencia, que ha sido ampliamente estudiada y practicada a través de los Cuatro Inconmensurables que son los fundamentos éticos que subyacen a Mindfulness, a saber:

Amor Incondicional
Compasión
Alegría Compartida 
Ecuanimidad

En realidad estos principios éticos son no prescriptivos. Es decir, no son normas basadas en un decreto de las autoridades espirituales budistas, sino que se trata de principios internos que nos guían y motivan en forma de actitudes vitales que nos resultan saludables y que se practican a través de un proceso experiencial personal. Y ahondando aún más, lo saludable se presenta como una afirmación de las realidades de la vida, la muerte, la existencia y el cambio. Lo insalubre haría referencia a valores y actitudes que son dañinas y que se alejan e incluso niegan las realidades de la vida, el cambio y la muerte. La práctica de Mindfulness se encuentra directamente con la ética de los Inconmensurables en el sentido de que la atención a la experiencia perceptible nunca es una actitud no emocional o neutral. Estas 4 actitudes afectan definitivamente aspectos de la percepción y refuerzan las dimensiones de la atención en Mindfulness. Además se practican en todas las áreas de la vida (práctica formal e informal). De manera que podríamos redefinir Mindfulness como un proceso cognitivo constituido sobre un sistema ético en particular:

Una forma particular de prestar atención que solo puede ser experimentada cuando la amabilidad, la generosidad, la paciencia, la tolerancia y la compasión están (al menos hasta cierto punto) presentes. Efectivamente, la práctica de Mindfulness cultiva ambas: las cualidades éticas  representadas por los Cuatro Inconmensurables hacia el proceso propio y de los demás y las habilidades cognitivas que implican un íntimo y continuo darse cuenta de la experiencia perceptible inmediata.

Ese mismo sábado para cerrar de una forma brillante el día, tuvimos la oportunidad de conocer y escuchar a Sir Paul Gilbert (Jefe de la Mental Health Research Unit y Profesor de psicología clínica en la Universidad of Derby, en Reino Unido) con la ponencia“An Introduction to Compassion Focused Therapy”

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El Dr. Gilbert comenzó su intervención hablando de la necesidad de mejorar las habilidades psicoterapéuticas y se refirió a la existencia de muchos pacientes difíciles, que se caracterizan por tener un alto nivel de vergüenza y de autocrítica, por tener miedo a otras personas, por no gustarse a sí mismos y por tener dificultades para sentir sentimientos positivos de cariño hacia sí mismos. Son este tipo de pacientes los que más pueden beneficiarse de las terapias basadas en el desarrollo de la compasión.

La fundamentación de las terapias basadas en la compasión comienza con la comprensión de nuestras características como seres humanos. Hay que tener en cuenta que nuestros cerebros son el resultado de un cambio evolutivo importante que se produjo alrededor de hace unos dos millones de años y que supuso que, al viejo cerebro que nos hace muy similares a otras especies, se “añadiera”, por así decirlo, un nuevo cerebro (fundamentalmente un desarrollo extraordinario de la corteza prefrontal), que nos hizo ser más inteligentes y poseer las capacidades de imaginar, planificar y pensar sobre nuestras vidas. Como en muchos otros aspectos de la evolución, el diseño imperfecto de nuestro cerebro es la causa de muchos de nuestros problemas. No es fácil la interacción entre las funciones del “viejo” cerebro (como los sistemas emocionales básicos) y las funciones del “nuevo” (la imaginación, la anticipación, le reflexión …).

Una de las primeras cosas que se les dice a los pacientes en la Terapia Focalizada en la Compasión (CFT: Compassion Focused Therapy) es que ellos no son culpables (de las creencias negativas que tienen sobre sí mismos)  … pero sí que son responsables. De una manera similar, uno no es “culpable” de haber nacido con genes que le predispongan a padecer un cáncer de pulmón, pero sí que es “responsable” de no fumar, para impedir que esos genes se manifiesten. El Dr. Gilbert señaló que el desprenderse de esa sensación de culpa supone ya un gran alivio para los pacientes, incluso antes de haber comenzado a trabajar con los temas concretos que les resultan problemáticos.

Lo que la CFT persigue es reequilibrar la situación de desequilibrio en que normalmente se encuentran los tres sistemas emocionales que el Dr. Gilbert considera más críticos para conservar la salud mental. Estos tres sistemas son: 1) El Sistema de amenaza y protección, 2) el sistema de logro y excitación y 3) el sistema de satisfacción, calma y seguridad. Lo que sucede en nuestras sociedades avanzadas y ricas es que existe un gran incremento de la actividad del sistema de amenaza, acompañado de un sistema del logro igualmente hiperactivo, mientras que el sistema de la satisfacción y de la calma, se encuentra menos activo de lo conveniente. Y precisamente ese sistema, el de la calma y la satisfacción, es el sistema capaz de contrarrestar la actividad de los otros dos y de devolvernos el equilibrio emocional que hemos perdido.

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Podemos definir a la compasión como “el ser sensibles al sufrimiento propio y al de los demás, acompañado de un compromiso profundo de impedirlo y de aliviarlo” (Dalai Lama). La compasión se manifiesta, al menos, de tres maneras: dar compasión a los demás, recibir compasión de los demás y darnos compasión a nosotros mismos. La compasión procede de la activación del sistema de la calma y satisfacción, un sistema que evolucionó en el cerebro de los seres vivos a partir de la aparición de los mamíferos (hace unos 120 millones de años) y que en los seres humanos se encentra especialmente desarrollado. Gracias a este sistema tenemos la maquinaria neural necesaria para cuidar de nuestros hijos y para buscar el cuidado de nuestros padres (sistema del apego).

La compasión es algo que puede entrenarse y por eso puede enseñarse a los pacientes. La compasión es una forma de reorganizar nuestras mentes, de manera que, en lugar de estar hiperactivas por los sentimientos de amenaza (la auto-crítica y la vergüenza nos hace sentirnos amenazados), o por los del logro (la ambición y la persecución obsesiva de bienes materiales) , se reactive el sistema de la satisfacción y de la calma y se produzca en nosotros el equilibrio del que tantas veces carecemos.

A los pacientes que reciben CFT se les explica esas características del cerebro humano, se les enseña que no son culpables de su situación (pero sí responsables) y se les entrena la mente para que desarrollen su self compasivo, de manera que, en lugar de castigarse y avergonzarse de sus limitaciones, se traten bien a sí mismos, puedan recobrar el auto-aprecio, afrontar sus problemas vitales con valentía y estabilizar su estado emocional, desprendiéndose de la ansiedad y de la depresión.
Para más información. Ver: “Compassion Focused Therapy”, Paul Gilbert, Routledge, London, 2010.

Muchas gracias por tu atención. Esperamos haber suscitado tu interés compartiendo todo lo vivido en este congreso pionero de Compasión.
Un saludo compasivo.

Vicente Simón y Marta Alonso
Presidentes de AEMIND